No
están inspirados ni toman elementos de las extravagantes colecciones de afamados diseñadores. Su exotismo, sus códigos
y sus iconografías lo encuentran en el señor de Sipán y en la gran variedad de huacos y
tejidos de nuestra milenaria cultura.
Hablamos del diseño étnico
definido por Olga Zaferson, una de sus más preocupadas exponentes, como: "una
identidad en el vestir, que a través de las prendas creadas se pueden decir 'esto es del
Perú' ".
Esta aventura étnica de la pret a porter la inició hace más de 25
años. Empezó confeccionando trajes típicos para sus alumnos de danzas folklóricas y a
punto de interés, empeño, dedicación e investigación descubrió la mejor manera de
fusionar nuestro arte textil con los último cánones de la moda.
Olga Zaferson reconoce que no es la única que ha puesto interés en la ropa elementos
peruanos, pero hace hincapié en que es una de las pocas que está formando escuela con
seriedad.
"Hablar de la venta de productos artesanales es asociarlo con frecuencia a
mercadillos y ferias o simplemente al suelo. Es allí precisamente donde encuentro mis
fuentes, pero la gente no le da el valor a lo que tiene. Lo que busco con mi trabajo es
que las personas aprecien estas prendas y ubicarlas en el lugar que deben estar. Como
buena serrana, soy terca y a pesar de que esta tarea me traído muchas dificultades,
gracias a mi perseverancia me ha dado muchas satisfacciones y voy a morir en esta
constante búsqueda", señala Olga Zaferson.
Comenzó a trabajar con bayeta (telas muy abrigadoras de lana de carnero o de alpaca),
luego incursionó en lo shipibo, primero con telas pintadas, después con las bordadas y
luego hombro a hombro con las mismas artesanas aprendió los secretos de nuestra
textilería. Así fue que recorrió prácticamente todo el Perú para nutrirse de las
técnicas y de la gran cantidad de materia prima autóctona que poseemos.
"Qué propuesta vamos a dar a los diseñadores peruanos si seguimos mirando
afuera. La cosa es crear con lo que tenemos, mirar al mundo y brindar también nuestras
imágenes. Por lógica debemos ir de la mano con la moda pero debemos tener una presencia
con más identidad", afirma la diseñadora.
Esto no significa que sus
modelos se restrinjan a polleras, ponchos y chullos sino todo lo contrario. Lo suyo es la
moda cotidiana que puede ir desde un simple chaleco hasta un delicado y elaborado traje de
novia.
Con todo esto queda claro que sea la línea o el modelo que fuese, la riqueza de las
prendas de la Zaferson están en la combinación, en la fusión -sin distorcionar los
elementos primitivos-, en el trabajo conjunto diseñador-arte-sano y en una adecuada
estilización de las iconografías prehispánicas y preincaicas. |